Escucha, la meta está allí donde tus pasos alcancen.
¡Vaya que reñir por una cosa tan remota, por lo que quizás no suceda! Perdóname. No puedo remediarlo. Yo ¿qué culpa tengo?Cuando menos se piensa, pienso cosas que no debe una pensar...Pero no hagas caso. ¡Qué tontería, angustiarnos por lo que no existe, por lo que no sabemos si existirá, teniendo un presente tan fácil, tan bonito, para gozar de él!
¿Sabes que es lo mejor de los corazones rotos? Que sólo pueden romperse de verdad una vez. Lo demás son rasguños.

Es más la sed que el miedo al veneno
No hay comentarios:
Publicar un comentario