Y que conteste:
- Lo que me pasa es que él no entiende...
Y ella insisto:
- ¿Qué te pasa a ti?
Y yo volvi a contestar:
- ¡Lo que me pasa es que él es muy imbecil!
Y ella sigo hasta el cansancio:
- Pero... que sientes tú, ¡¿qué te pasa a ti?!
Y yo sin poder decir nada más rompí a llorar
Y es muy difícil que la persona hable de lo que le está pasando, de lo que está necesitando o sintiendo.

Y supe que era un niño, que no estaba preparado para todo eso a lo que la vida le retó, supe que aún le faltaba tropezar un par de veces, y también supe que nada podía hacer yo, que tenia que dejarle crecer, y que si la vida quería, en algún momento, valoraría lo que su espíritu infantil dejó marchar.
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